Es para mí un orgullo y una satisfacción ver que a un fotógrafo se le presta el reconocimiento de su labor mediante la concesión del título de Cronista Oficial, por dos razones, la primera muy importante: es muy habitual que dicha distinción recaiga sobre personas eruditas de las letras, escritores, periodistas o investigadores pero tremendamente raro que esto se produzca en las personas eruditas de la imágenes que son los fotógrafos. Son muchos los motivos por los que la fotografía no ha alcanzado todavía el puesto que en la sociedad se merece, pero afortunadamente -y gracias a iniciativas como esta- va escalando posiciones. De manera que esta distinción nos impregna también al resto de fotógrafos y nos anima a subir un poquito más en el desarrollo y la consolidación de este noble arte, ojalá y llegue el día que no sintamos la vergüenza de reconocer que en este país todavía no existe un sólo museo oficial dedicado a la fotografía, cuando en la mayoría de los países de nuestro entorno hace décadas que eso es historia.
La segunda razón de mi orgullo es que este señor es mi amigo, mi tocayo y mi amigo, con quien me han confundido cientos de veces por la casi coincidencia de nuestros nombres.
Hace unos años, en los comienzos de la red de internet, escribía mi nombre en el Magallanes, un antiguo buscador, ¡con la esperanza de que algún día apareciera yo!, pero no era así: aparecía una y otra vez un tal José María Moreno García de Madridejos y me preguntaba ¿pero quién será este tío que está por todas partes? entonces entraba en sus páginas y comprendía perfectamente lo que pasaba, estaba ante uno de los primeros reporteros gráficos del país, sin ninguna duda, un trabajador infatigable y un apasionado de la cámara.
Pasaron los años y me siguen confundiendo con él, pero que pase eso, para mí es un honor pues, a pesar de que nuestros trabajos tienen especializaciones diferentes , al final buscan lo mismo: transmitir las sensaciones y las emociones que sentimos al fotografiar: exactamente las mismas.
Tengo con este señor otra coincidencia, que para mí, y me consta que para él, es tan importante o más que la propia fotografía: esta coincidencia trata de dos personas: José Moreno Rosell y Luis Moreno Nieto, nuestros padres, novios y amantes permanentes de las ciudades donde nacieron, y que a partir del 96 y el 95 siguieron viendo el mundo a través de nuestras lentes y nuestros ojos, que ellos enseñaron y educaron, para rendir cumplido respeto y honor al lugar donde vivieron. Creo que es de bien nacidos reconocerlo y enviarles nuestro agradecimiento y nuestro cariño estén donde estén.
Termino estas breves líneas con un comentario que te hice mucho antes de que te concedieran este galardón y que ahora cobra todo su sentido, decía así:
"Cuántas veces hemos visto cómo los investigadores e historiadores se copian unos a otros sin el menor pudor. Claro, si el primero falla, todos los demás van detrás, acumulando errores.
Con las imágenes es mucho peor, los dibujantes realizaban sus bellos grabados con mucha imaginación para, años después, ser considerados infalibles, dando al traste con los rigurosos estudios que sin duda se hicieron.
La fotografía en esto ha resultado muy terca en sus argumentos y mucho menos propensa a la imaginación que la mano de los dibujantes. No me explico cómo las instituciones no se dan cuenta de una cosa tan simple, para hacerlo con dignidad, en fototecas y en museos oficiales permanentes al servicio ciudadano y ¡menos concursitos pa las fiestas, joer!.
Ojalá que en cada pueblo y en cada ciudad existiera gente como vosotros, bastaría con uno. ¿Os imagináis que esto fuera así? ¡Qué caudal de información al servicio de nuestra historia viva, de nuestro pasado!
No lo dejas nunca, José María: Madridejos, Toledo y España entera, te lo agradecerá siempre, no lo dudes."
Otro abrazo enorme, amigo.