Una buena foto callejera. La violinista en su posición correcta, pero el que se lleva el protagonismo y da valor a la foto es el perro, la postura que tiene es auténtica. Me canta el reflejo de la fotógrafa, no parece natural (está a foco en una zona que no lo debería de estar), así que entiendo que es una añadido para equilibrar la imagen y dar el significado a la imagen que sin ella no tendría.