En los últimos años he venido subiendo algunas fotos de este acto tan tradicional en los pueblos del oriente asturiano, denominado la “plantación de la hoguera”. No se trata en realidad de ningún fuego, sino literalmente de la plantación de un largo tronco de eucalipto, que los hombres traen del bosque, y en cuyo extremo ondean las banderas de Asturias y de España.
Según el tamaño del tronco, pueden hacer falta 25 o 30 hombres para desplazarlo, y cerca de otros 20 repartidos en los extremos de las sogas de las que tiran para elevarlo.
Este año he querido centrarme en el detalle del esfuerzo de algunas de las muchas manos y brazos que hacen falta para mover el tronco.
La segunda foto es solo una toma de la cámara angular del móvil, para transmitir la escena global (o casi global, porque todavía no se alcanza a ver a los dos grupos que tiran de los extremos de las sogas).