Desde luego parece un ser horroroso, pero tengo varios en el jardín y se están muy quietos, así que he decidido hacer alguna que otra foto.
Mientras debatíamos en familia qué hacer con ellos (mi opinión es siempre dejarlos vivir), hemos llevado a cabo una somera investigación, y aunque los resultados no son concluyentes, pues algunas fuentes y apps se limitan a decir que es un insecto, lo que ahora consideramos más probable es que se trate de larvas o ninfas de libélulas, que salen de un estanque y se quedan en las proximidades, siendo una especie de exoesqueleto del que luego saldrá la libélula.
Pero no estamos muy seguros, así que se agradece cualquier opinión más experta, tanto en el aspecto biológico como en el estrictamente fotográfico.
Por cierto, están tomadas con Canon R6 Mark II y el objetivo canon 100 macro, y tres flashes macro de Godox. La primera f32 y 1/160s, la segunda f22 y 1/200s.
Lo dicho, si nuestra sospecha es cierta, nunca hay que despreciar a nadie por feo…