Me encantan los trenes, ¡así que no soy muy objetivo!
Los trenes nos ofrecen oportunidades fotográficas interesantes, como esta vista del bogie de un vagón abandonado. La rueda de freno amarilla contrasta con la rueda oxidada, lo que equilibra la composición. La luz plana, muy acertada en este caso, nos permite descubrir todos los detalles de la mecánica y todos los matices de color del óxido incipiente.
Lo único que lamento es el balance de blancos, que me parece que tiende aquí a un azul-magenta poco natural.
¡Un buen trabajo!